Técnicas Curativas

Centro Fénix de Naturopatía




Centro Fénix de Naturopatía tiene el placer de invitarles a conocer sus técnicas curativas, probadas y usadas, con éxito, por miles de personas en todo el mundo, como remedio de síntomas contra la depresión, el estrés, la ansiedad.
Dolores musculares y deterioros articulares.
Problemas respiratorios y alergias.
Dependencias y adicciones.
Algias



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Solo por Hoy


Sólo por hoy, me voy a conceder permiso...
para abrir un nuevo sendero;
para aprender una nueva forma de vivir.
Para dudar, para cometer errores.
Para reir, llorar, amar, reflexionar, descansar.
Para conocer la paz de la renuncia.


Sólo por hoy, me voy a conceder permiso...
para ser amable conmigo mismo.
Para honrar mi cuerpo, mi corazón, mi alma.
Para confiar en el futuro, en Dios, en mí.
Para venerar la vida que disfruto.
Para recordar quién soy.


Sólo por hoy...
Voy a encontrar el valor necesario
para mantenerme firme,
para escuchar,
para escuchar el susurro de mi corazón...
entre el sonido del trueno,
para cantar al viento.



Heart Singer





Centro Fénix de Naturopatía

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domingo, abril 01, 2018

Colesterol Alto

El colesterol es un material de construcción celular esencial en el cuerpo, y se requiere para todos los procesos metabólicos. Es particularmente importante en la producción de tejido nervioso, bilis y ciertas hormonas. En promedio, nuestro cuerpo produce entre 0,5g y 1g de colesterol diariamente, dependiendo de la cantidad que el cuerpo necesite en un momento determinado. Definitivamente, nuestro cuerpo es capaz de producir 400 veces más colesterol diariamente que lo que obtendríamos de comer 100g de mantequilla. Los principales productores de colesterol son el hígado y el intestino delgado, en ese orden.


Normalmente, el colesterol puede liberarse directamente en el torrente sanguíneo, donde es instantáneamente atrapado por las proteínas sanguíneas. Esas proteínas, las cuales se llaman lipoproteínas, están a cargo de transportar el colesterol a sus numerosos destinos. Existen tres tipos principales de lipoproteínas a cargo de transportar colesterol: la lipoproteína de baja densidad (LDL), la lipoproteína de muy baja densidad (VLDL), y la lipoproteína de alta densidad (HDL).

En comparación con el HDL, el cual ha sido privilegiado con el nombre de colesterol “bueno”, el LDL y VLDL son moléculas de colesterol relativamente grandes; de hecho, son las más ricas en colesterol. Hay una buena razón para su tamaño, a diferencia de su primo más chico, el cual fácilmente pasa través de las paredes de los vasos capilares, los tipos de colesterol LDL y VLDL están diseñados para tomar otro camino; abandonando el torrente sanguíneo en el hígado.

Los vasos capilares que suministran al hígado tienen una estructura diferente de aquéllos que suministran otras partes en el cuerpo. Se les conoce como sinusoides. Su estructura cuadricular única en el cuerpo, permite que las células hepáticas reciban el contenido sanguíneo en su totalidad, incluyendo las moléculas de colesterol grandes. Las células hepáticas reconstruyen el colesterol y lo secretan junto con la bilis hacia los intestinos. Una vez que el colesterol entra en los intestinos, se combina con las grasas, y es absorbido por la linfa para entrar en la sangre, en ese orden. Los cálculos biliares en los conductos biliares del hígado inhiben el flujo de bilis, y parcialmente, o incluso totalmente, bloquean la ruta de escape del colesterol. Debido a la presión que se crea en las células hepáticas, la producción de bilis baja. Típicamente, un hígado saludable produce más de un cuarto de galón de bilis por día. Cuando los principales conductos biliares están bloqueados, cuando mucho será una taza de bilis, o quizá menos, la que encontrará su camino hacia los intestinos. Esto previene que mucho del colesterol VLDL y LDL se secrete con la bilis.

Los cálculos biliares en los conductos biliares hepáticos distorsionan la estructura de los lóbulos del hígado, dañando y congestionando las sinusoides. Los depósitos excesivos de proteínas también cierran las rejillas de estos vasos sanguíneos. Mientras que el colesterol “bueno” o HDL tiene moléculas suficientemente pequeñas para dejar el torrente sanguíneo a través de los capilares ordinarios, las moléculas más grandes de LDL y VLDL se quedan más o menos atrapadas en la sangre. El resultado es que las concentraciones de ambos, LDL y VLDL, comienzan a elevarse en la sangre a niveles que pudieran ser potencialmente dañinos para el cuerpo.
Sin embargo, este escenario es simplemente una parte de los intentos de supervivencia del cuerpo. Se necesita el colesterol sobrante para reparar el creciente número de grietas y heridas que aparecen como resultado de la excesiva acumulación de proteínas en las paredes de los vasos capilares.

Eventualmente, este colesterol de rescate comienza a obstruir los vasos capilares y a detener el suministro de oxígeno al corazón. Agregando a las complicaciones, el reducido flujo de bilis inhibe la digestión de la comida, particularmente las grasas. Por lo tanto, no hay suficiente colesterol disponible para las células del cuerpo y sus procesos metabólicos básicos. Dado que las células hepáticas ya no reciben la suficiente cantidad de moléculas de LDL y VLDL, ellas (las células hepáticas) suponen que la sangre tiene deficiencias de estos tipos de colesterol. Esto estimula a las células hepáticas para incrementar la producción de colesterol, aumentando aún más los niveles de colesterol LDL y VLDL en la sangre.
Este colesterol “malo” queda atrapado en el sistema circulatorio porque sus rutas de escape, los conductos biliares y los sinusoides hepáticos, están bloqueados o dañados. La red capilar y arterial atrapa la mayor cantidad de colesterol “malo” posible en sus paredes. En consecuencia, las arterias se vuelven rígidas y duras.


Las enfermedades coronarias, sin importar si son el resultado de fumar, el beber excesivas cantidades de alcohol, comer demasiadas comidas proteínicas, estrés, o cualquier otro factor, por lo general no aparecen a menos que cálculos biliares hayan dañado los conductos biliares del hígado. El remover los cálculos biliares del hígado y la vesícula puede, no sólo prevenir un ataque cardiaco o infarto, sino también revertir las enfermedades coronarias y el daño al músculo cardiaco. La respuesta del cuerpo frente a situaciones de estrés se vuelve menos dañina, y los niveles de colesterol comienzan a normalizarse, a medida que los lóbulos hepáticos dañados y distorsionados se regeneran. Los medicamentos para reducir de colesterol no pueden hacer esto. Ellos reducen el colesterol en la sangre de manera artificial, provocando que el hígado produzca aún más colesterol. Sin embargo, cuando esté colesterol extra pasa por los conductos biliares, permanece en un estado cristalino (diferente a su estado soluble) y, por lo tanto, se convierte en cálculos biliares. Las personas que usan medicamentos para bajar el colesterol de manera regular, por lo general desarrollan un gran número de cálculos biliares. Esto los sitúa en una posición donde efectos secundarios importantes pueden aparecer, incluyendo el cáncer y las enfermedades cardiacas.

El colesterol es esencial para el funcionamiento normal del sistema inmunológico, particularmente las respuestas del cuerpo a los millones de células de cáncer producidas diariamente en el cuerpo de toda persona. Para todos los problemas de salud asociados al colesterol, esta importante sustancia es algo que no deberíamos intentar eliminar de nuestros cuerpos.

El colesterol es más benéfico que perjudicial. El daño es generalmente un síntoma de otros problemas. Quiero enfatizar, una vez más, que el colesterol “malo” sólo se adhiere a las paredes de las arterias para prevenir un problema cardiaco inmediato, no para crearlo.
Esto se confirma con el hecho de que el colesterol nunca se adhiere a las paredes de las venas. Cuando un médico determina su nivel de colesterol, simplemente toma una muestra de sangre de una vena, no de una arteria. Dado que el flujo sanguíneo es mucho más lento en las venas que las arterias, el colesterol debería obstruir las venas más rápido que las arterias, pero nunca lo hace. Simplemente no hay necesidad de ello. ¿Por qué? Porque en el recubrimiento de las venas no se encuentran abrasiones ni rasgaduras que requieren reparación. El colesterol solamente se adhiere a las arterias para cubrir las abrasiones y proteger al tejido subyacente como un curita resistente al agua. Las venas no absorben proteínas en sus membranas base, a diferencia de los vasos capilares y las arterias y, por lo tanto, no son sujetas a este tipo de lesiones.


El colesterol “malo” salva vidas; no las toma. El LDL permite que la sangre fluya a través de los vasos sanguíneos dañados sin causar una situación que ponga en riesgo la vida. La teoría del LDL alto como la principal causa de enfermedades coronarias aún no se comprueba y es poco científica. Se ha confundido a la población al hacernos creer que el colesterol es un enemigo al cual se tiene que combatir y destruir a cualquier costo. Los estudios en humanos no han demostrado la relación causa-efecto entre el colesterol y las enfermedades cardiacas. Los cientos de estudios realizados al día de hoy sobre esta relación, solamente han demostrado que hay una correlación estadística entre ambas. Y debe haberlo, porque si no hubiera moléculas de colesterol “malo” adhiriéndose a las arterias lesionadas, tendríamos millones más de muertes provocadas por ataques cardiacos que las existentes. Por otra parte, docenas de estudios concluyentes han demostrado que el riesgo de enfermedades cardiacas se incrementa significativamente en aquellas personas cuyos niveles de HDL disminuyen. Un colesterol LDL elevado, no es una causa de enfermedades cardiacas; por el contrario, es una consecuencia de un hígado desequilibrado y un sistema circulatorio deshidratado y congestionado.

Si su médico le ha dicho que reducir su nivel de colesterol con medicamentos le protege contra ataques cardiacos, usted ha recibido información errónea. El medicamento número uno para reducir el colesterol es Lipitor. Le sugiero que lea las siguientes indicaciones de advertencia presentadas en el sitio Internet oficial de Lipitor: “Las tabletas de LIPITOR® (atorvastatina) son un medicamento utilizado junto con un régimen alimenticio para reducir el colesterol.
LIPITOR no puede ser utilizado por cualquier persona, incluyendo aquellos con enfermedades hepáticas o posibles problemas hepáticos, y mujeres que están lactando, están embarazadas, o pueden quedar embarazadas. LIPITOR no ha demostrado que pueda prevenir las enfermedades cardiacas o los ataques cardiacos.
“Si usted toma LIPITOR, notifique a su médico cualquier dolor o debilidad muscular inusual. Esto puede ser una señal de severos efectos secundarios. Es muy importante avisarle a su médico sobre cualquier medicamento que usted esté tomando para prevenir cualquier interacción seria entre medicamentos...”


La pregunta es, “¿por qué arriesgar la salud o la vida de una persona al prescribir un medicamento que no tiene ningún efecto en la prevención del problema para el cual se prescribe?” La razón por la cual la reducción de los niveles de colesterol no puede prevenir las enfermedades cardiacas se debe a que el colesterol no causa las enfermedades cardiacas.
El tema más importante es cómo una persona puede usar el colesterol y demás grasas del cuerpo de manera eficiente. La habilidad del cuerpo para digerir, procesar y utilizar estas grasas depende en que los conductos biliares del hígado se encuentren claros y libres de obstrucciones. Cuando el flujo biliar no presenta restricciones y está equilibrado, los niveles de LDL y HDL también estarán equilibrados. Por lo tanto, el mantener los conductos biliares abiertos es la mejor prevención contra las enfermedades cardiacas.

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viernes, enero 19, 2018

Propiedades Saludables del Ajo

Ya en el antiguo Egipto, el ajo ha sido utilizado como alimento medicinal, incluso los romanos le dotaban de un poder afrodisíaco. En la Edad Media se le atribuían al ajo propiedades mágicas.

A pesar de ser uno de los alimentos que menos gusta consumir, deberíamos aprender a comerlo con más asiduidad, ya que tiene una serie de ventajas muy importantes para nuestro organismo. Es ideal, por ejemplo, para que de sabor a la carne o para acompañar.

Una de las principales funciones del ajo es el poder depurativo que tiene, por lo que pese a que mucha gente tenga la sensación de que se le repite o que es pesado de digerir, lo cierto es que ayuda a eliminar las impurezas del organismo, esto se debe a las cualidades depurativas que posee.

Teniendo en cuenta esto, hay que decir que cuando se pasa por la sartén, se están perdiendo cerca del 90% de sus propiedades, por lo que es mucho mejor comer el ajo crudo que cocido o frito.

Por otro lado, el ajo también es bueno para el corazón ya que ayuda a combatir la hipertensión. Del mismo modo, podemos rescatar la propiedad beneficiosa de que ayuda a prevenir la arteriosclerosis. Esto se debe a su acción diluyente en la sangre. Por ello, el ajo colabora para obtener una buena circulación sanguínea.

El ajo es un buen alimento para estimular las defensas del cuerpo. Tiene propiedades antisépticas y es bueno para prevenir las enfermedades respiratorias. También ayuda a reducir el colesterol.

Como se puede ver los beneficios del ajo son muchos, y también hay que decir que el ajo gracias al fósforo y al azufre que contiene, puede ayudar a combatir los nervios.

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lunes, enero 15, 2018

Aminoácidos y Comportamiento

Los aminoácidos son utilizados por el cuerpo para construir proteínas. Las proteínas son indispensables para la formación de las células, estando también vinculadas con la estructura bioquímica de las hormonas, las enzimas, los neurotransmisores y los anticuerpos. También son necesarios para mantener y reparar los músculos, tendones, piel, ligamentos, órganos, glándulas, uñas y cabello. Cuando usted ingiere una comida, su sistema digestivo descompone la proteína de los alimentos en aminoácidos separados, que luego se recombinan para crear los tipos específicos de proteínas que necesita el organismo. (Cada célula está programada para producir exactamente la combinación correcta para sus necesidades).

Los aminoácidos se clasifican como esenciales o no esenciales. Los aminoácidos esenciales no pueden sintetizarse en el organismo y deben obtenerse a través de la dieta, mientras que los aminoácidos no esenciales, aún siendo importantísimos para la salud, sí pueden sintetizarse en el cuerpo y, por tanto, no se clasifican como “esenciales”.

(1)Esenciales (2) Esenciales solo en el crecimiento (3) En poca proporción en lo vegetales (4) Aminoácidos azufrados (Azuf)

Las neuronas de nuestro sistema nervioso se comunican por medio de unas moléculas que nuestro organismo construye con aminoácidos. Por ejemplo, a partir del triptófano se produce la serotonina, neurotransmisor que nos produce sensación de sosiego y nos induce el sueño y que en exceso nos produce somnolencia y su defecto, depresión; y a partir de la fenilalanina, transformada en tirosina, se producen la dopamina y la norepinefrina, neurotransmisores que nos proporcionan sensación de lucidez y estimulación vital, pero en exceso, excitación. Triptófano y fenilalanina compiten para entrar en el cerebro.

Los suplementos de aminoácidos individuales no deben utilizarse durante más de tres meses, excepto bajo la supervisión profesional. Los suplementos de aminoácidos son más eficaces cuando no tienen que competir con los aminoácidos presentes en alimentos ricos en proteínas. Por esta razón, los suplementos de aminoácidos es conveniente tomarlos al menos una hora y media antes o después de las comidas ─los mejores momentos son, probablemente, a primera hora de la mañana o antes de acostarse─.

Durante el proceso de la digestión las largas cadenas de proteínas se descomponen en aminoácidos, a partir de los cuales cada organismo construye sus propias proteínas. El cuerpo humano necesita 20 aminoácidos para fabricar sus proteínas, de los cuales, excepto 8, todos pueden ser sintetizados. Estos 8 hay que consumirlos en la dieta y reciben el nombre de aminoácidos esenciales. Para una correcta síntesis de proteínas de dichos aminoácidos tienen que estar presentes simultáneamente en proporciones adecuadas. Si alguno de ellos está en menor proporción, la utilización del resto se verá disminuida proporcionalmente.

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miércoles, enero 10, 2018

Eliminar los Metales Pesados de Nuestro Organismo

Día tras día estamos expuestos a la contaminación por metales pesados. Por mucho que tratemos de evitarlo, mercurio, plomo, aluminio, cadmio... legan a nosotros a través del aire que respiramos, los alimentos que ingerimos o se ponsan sobre nuestra piel. En definitiva, están en nuestro entorno.


La atmósfera acumula partículas tóxicas procedentes de la industria, la combustión de los vehículos, los aerosoles... Estas partículas pueden entrar directamente en nuestro organismo al respirar o en el contacto con la dermis. Además, con la lluvia caen sobre el suelo, el agua y los productos que cultivamos, pasando así, a través de esos terrenos contaminados, a la cadena alimentaria. A eso hay que sumar los herbicidas y pesticidas utilizados en la agricultura, o la contaminación -principalmente por mercurio- del mar, concentrada sobre todo en pescados y mariscos de talla grande (atún, pez espada, tiburón...).

Otras fuentes de contaminación por metales tóxicos están en el tabaco, los medicamentos, los utensilios de cocina o los productos de higiene personal y cosmética (cremas, fotoprotectores, desodorantes...).

A nuestro cuerpo le resulta sumamente difícil eliminar esos metales pesados y se van acumulando día tras día a medida que nos exponemos a ellos. Diferentes estudios concluyen que esa intoxicación está detrás de enfermedades que pueden afectar al hígado, al riñón o a las vías respiratorias. Puede derivar en problemas tiroideos, trastornos neurológicos o problemas de aprendizaje, entre otros.

¿Cómo nos podemos defender de los metales pesados?
El principal mecanismo de eliminación de metales pesados es la quelación. La administración de sustancias con capacidad para unirse o acomplejarse a los metales pesados tiene como resultado la obtención de compuestos menos tóxicos y más fáciles de eliminar. La naturaleza puede ser una importante fuente de moléculas con esta actividad que puede ser reforzada con la administración de sustancias antioxidantes.

• Cilantro (Coriandrum sativum)
El cilantro posee una potente acción antioxidante y quelante especialmente para el mercurio, el plomo y el aluminio. También contiene una gran cantidad de vitaminas, sobretodo A y K.

• Clorofila
La clorofila es el pigmento de color verde que les permite a las plantas realizar la fotosíntesis. La literatura científica describe propiedades detoxificantes y anticancerígenas para esta molécula pero en este caso resulta especialmente interesante por su capacidad quelante de metales pesados.

• Clorela (Chlorella pyrenoidosa)
Es un alga verde unicelular esférica de agua dulce. Es muy rica en clorofila (mayor igual que la espirulina, las espinacas o las ortigas). Es conocida por ser un superalimento muy interesante por sus propiedades nutritivas pero además ha sido estudiada por la capacidad para aumentar la excreción fecal y urinaria del cadmio.

• Selenio
Aunque si bien es verdad que el selenio se considera un metal pesado para el cual se han descrito efectos tóxicos a altas dosis (ingestas superiores de más de 400 μg) también es un oligoelemento necesario para la vida. La ingesta diaria recomendada es de 55 μg para las mujeres y 70 μg para los varones, puesto que entre otras funciones forma parte de los enzimas que realizan una importante función antioxidante. Debido a la alta afinidad que tiene por el mercurio puede antagonizar sus efectos tóxicos impidiendo que se deposite en los tejidos.

Para limitar la exposición a los metales pesados se deben cambiar algunos hábitos:
• Consumir frutas, verduras y cereales procedentes de cultivo ecológico.
• Evitar hacer ejercicio físico en lugares con mucho tráfico.
• Optar por cremas y cosméticos bio, tintes naturales para el cabello y evitar los desodorantes que contengan aluminio.
• Protegerse al utilizar productos de limpieza y pinturas.
• Evitar las amalgamas dentales (empastes de color plata) porque contienen mercurio.

La dieta también puede ayudar a limpiar el cuerpo. Incluir en ella...
BRÓCOLI: Ayuda a estimular el proceso depurativo del cuerpo y, por tanto, a eliminar los tóxicos. Es preferible cocinarlo al vapor para mantener sus propiedades.
AJO: Es un poderoso antioxidante. Además es antibiótico natural y también nos ayudará a incrementar nuestras defensas.
MANZANA: Junto con otras frutas como peras y pomelos, tiene niveles altos de pectina, un quelante natural que puede contribuir a eliminar los metales pesados del cuerpo.
VITAMINA C: Ayuda al sistema inmunológico para que este actúe en la eliminación de los tóxicos.

Fuente: Soria Natural

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domingo, enero 07, 2018

Circulación de la Materia y de la Energía en la Naturaleza

En la naturaleza toda energía y todo cambio sustancial proceden del Sol. La vida terrestre es un inmenso y admirable laboratorio donde la energía solar se transforma de múltiples maneras. Y cada nueva complicación o diferenciación de la materia, no es en el fondo, más que la resultante de la acción de la energía del Sol sobre la masa virgen de la Tierra, convertida así en matriz donde se forma el fruto del acto creador de la luz solar. El antiguo concepto de Padre Sol, fecundando a la Tierra virgen y madre, encarna un hecho científico revestido de poesía.


El ciclo energético en la Tierra comienza con la evaporación del agua, que cayendo en forma de lluvia y atravesando las diversas capas geológicas, se carga de sales minerales en disolución. Luego los vegetales absorben estas sales y fijan el carbono combinado con el oxígeno, merced a la función de la clorofila (sustancia que da el color verde a las plantas), que no tendría lugar sin el estímulo de la luz solar. La clorofila se colorea de verde por todos los rayos del espectro solar, con inclusión de los infrarrojos y los ultravioletas, destruyéndose al cabo por la propia luz, al igual que el pigmento de la retina del ojo de los animales. Una vez activa y coloreada por la luz (sobre todo la roja), descompone el anhídrido carbónico del aire (C02), en carbono, que fija y aprovecha para ulteriores síntesis químicas, y oxígeno que deja libre.

El carbono es la base de la formación de compuestos orgánicos más complejos. Por reacción entre el anhídrido carbónico y el agua, aparecen los azúcares, según la siguiente fórmula:

6 CO2 + 6 H2O = C6 H12 O6 + 6 O2

A continuación y merced a esta continua transformación de la energía solar en energía química, los fermentos nitrificantes del suelo, determinan la fijación del nitrógeno atmosférico, base de la formación de los albuminoides, desde las más simples amidas y bases exónicas, hasta las moléculas complejísimas de la legumina.

La transformación del nitrógeno en amoníaco, del hidrógeno en agua, del carbono en anhídrido carbónico, del fósforo en fosfatos, del nitrógeno en nitratos, etc., para formar sales vitalizadas en el organismo vegetal, es siempre la consecuencia de la acción primordial de la luz del astro del día.

Hasta aquí la parte ascendente o sintética del ciclo energético, realizada en el reino mineral y el vegetal.

Después el reino animal realiza el circuito descendente, analítico o de descomposición, desintegrando las sustancias químicas, convirtiéndolas en compuestos cada vez más sencillos, que vuelven a la tierra, al aire y al agua, de donde procedieron. El organismo animal, por medio de un proceso llamado metabólico, del que forman parte las funciones de digestión, absorción, asimilación, secreción y excreción, descompone los materiales acumulados por el organismo vegetal, los recompone y asimila en parte, formando sus tejidos propios, y elimina el resto. A la postre, el trabajo orgánico desintegra también lo asimilado, y aun el propio organismo, finalmente, al morir, devuelve a los elementos de la naturaleza sus propios elementos componentes. Siempre con el concurso de los microbios que tanto actuaron en el ciclo ascendente vegetal como en el ciclo descendente al verificar la fermentación intestinal en vida y la putrefacción del cuerpo en la muerte.

Este ciclo expuesto a grandes rasgos, nos enseña la verdad de este enunciado biológico: "La vida es el mantenimiento de la forma a pesar del cambio de materia."

Los materiales de que nuestro cuerpo está formado, han cambiado totalmente al cabo de siete años. Este hecho, juntamente con la persistencia de nuestra conciencia personal, nos enseña que nosotros no somos nuestro cuerpo.
Dr. Eduardo Alfonso

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jueves, noviembre 30, 2017

Coenzima Q10

La CoQ10 (2,3-dimetoxi-5-metilbenzoquinona) se clasifica como un anillo de quinona liposoluble unido a 10 unidades laterales de isopreno, algo parecido a la vitamina K.
Se encuentra en animales y plantas, siendo el pescado y los aceites de pescado, las carnes (principalmente las vísceras) y los cereales integrales los alimentos más ricos en CoQ10. Fue descubierta por primera vez en humanos en 1955, por el Dr. Leonard Mervyn, actual consultor de Lamberts Healthcare, mientras investigaba los cambios bioquímicos en la enfermedad renal. Su trabajo fue publicado en 1958, en The biochemical journal .

También llamada ubiquinona por su presencia “ubicua” (en todas partes), tiene una función vital en la última parte del ciclo de generación de energía celular (llamada cadena de transporte electrónico) donde se genera la mayor parte del ATP (energía biológica) de las células.
Actúa en el mismo ciclo donde trabajan otras vitaminas del complejo B (B1/B2/B3/Biotina/Ac. Pantoténico), en el cual entra el combustible (grasas y carbohidratos) y por intermedio de coenzimas (como la CoQ10) se transforma en componentes más sencillos, liberando la energía que los mantenía enlazados, para ser transformada en ATP (energía biológica). Concretamente esta coenzima actúa como un agente de transferencia de protones en la membrana, lo cual es la base para captar energía y formar ATP.

Los métodos de cocción y procesado tienden a destruirla y con la edad disminuye la capacidad para sintetizarla, de hecho la falta de energía en las personas mayores, puede en parte estar asociada con una baja producción de coenzima Q10. También suele haber una deficiencia en enfermos con diabetes, cáncer, fallo cardiaco y aquellos en tratamiento con estatinas para bajar el colesterol.

Propiedades de la Coenzima Q10
- Antioxidante: Las investigaciones de los años 60 demostraron su función anti-oxidante, al inhibir la peroxidación de lípidos y proteínas y eliminar los radicales libres.
- Estabilización y fluidificación de membranas, mejorando el flujo de la sangre al músculo cardiaco.
- Puede bloquear en algunas circunstancias la muerte celular mediante la inhibición de la liberación de la caspasa-3.
- El tratamiento con CoQ10 puede actuar influyendo en la composición del tipo de fibra hacia una fibra más joven: es decir tiene efecto sobre el metabolismo tisular.
- Dado que es un integrante fundamental del ciclo energético a nivel celular, puede tener importancia en algunos casos de obesidad.
- En enfermedades neurodegenerativas ha demostrado aumentar las concentraciones mitocondriales cerebrales y ejerce un efecto neuroprotector.

Propiedades Adicionales
- En pacientes con diabetes se ha demostrado que disminuyen los cuerpos cetónicos y la glucemia en ayunas después de recibir Co Q10 debido a la mejora de la función endotelial de las arterias de la circulación periférica.
- En inmunodepresión se ha visto un efecto positivo debido a que aumenta la actividad fagocítica de los macrófagos, además de aumentar el número de granulocitos.
- En pacientes con cáncer, la administración de Coq10 puede ejercer un efecto protector durante el tratamiento de quimioterapia, gracias a sus efectos antioxidantes.

Uso Terapéutico
En cuanto a Prevención se usa para
- Tratamientos anti-envejecimiento.
- Enfermedades cardiovasculares.

En Tratamiento
- Insuficiencia cardiaca crónica.
- Cardiopatía arteriosclerótica e isquémica.
- Isquemia asociada a cirugía cardiaca.
- Miocardiopatías inducidas por toxinas.
- Hipertensión arterial.
- Tratamientos oncológicos. Se ha demostrado que los niveles de CoQ10 son bajos en ciertos tipos de tumores.
- Enfermedades neurodegenerativas: Parkinson y Enfermedad de Huntington.

Usos Adicionales
- Diabetes.
- Control de peso.
- Distrofia muscular.
- Diversos trastornos de inmunodeficiencia.
- Ayuda ergogénica para atletas.
- Enfermedades periodontales.

Fuente: Lamberts Española

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martes, noviembre 28, 2017

Equilibrio de la Flora Bacteriana

De todos es sabido que para mantener una buena salud el buen funcionamiento del aparato digestivo es imprescindible, ya que se encarga de extraer los nutrientes que necesitamos a partir de los alimentos que ingerimos. Sin una adecuada digestión y absorción de los alimentos, incluso la dieta más nutritiva nos sirve de poca ayuda.

Una de las funciones del sistema digestivo, menos conocida pero no por ello menos importante, es la función defensiva. El aparato digestivo, y sobretodo el intestino delgado, es uno de los órganos de defensa más importante del organismo. Esto es lógico, ya que constituye la puerta de entrada para muchos agentes patógenos y se halla expuesto constantemente a una gran cantidad de microorganismos y sustancias extrañas procedentes de los alimentos, debiendo impedir que entre todo aquello que le resulte potencialmente dañino.

Esta capacidad se realiza de diferentes formas:
─ La pared del aparato digestivo constituye una barrera física de protección frente a los microorganismos y sustancias patógenas y colabora en el mantenimiento de nuestro medio interno en perfecto estado. La barrera intestinal impide o modula la entrada de gérmenes, toxinas y otras macromoléculas desde el interior del intestino a la sangre.
─ La flora intestinal es otro de los principales mecanismos de defensa con los que cuenta el organismo para protegernos contra la invasión de microorganismos patógenos. Además de tener esa función protectora, la flora intestinal se encarga de la síntesis y fabricación de las vitaminas y otras sustancias que son necesarias para el funcionamiento correcto de nuestro organismo.

Existen dos tipos de flora en el intestino, la de tipo fermentativo, que se alimenta de hidratos de carbono, y la putrefactiva, que se alimenta de proteínas. Las dos deben mantener un cierto equilibrio. Si se rompe el equilibrio de la flora intestinal se alteran las funciones esenciales que desempeñan, repercutiendo en la salud del organismo.


La flora intestinal comienza a adquirirse en el momento del nacimiento y, según el tipo de microorganismos que colonicen el intestino, repercutirán en el desarrollo del sistema inmune. Los malos hábitos de vida como el tabaco, el estrés, la escasez de actividad física y una dieta rica en grasas y pobre en fibra afectarán a nuestra flora intestinal, destruyendo el necesario equilibrio.

Debemos recordar también el efecto que produce el consumo de antibióticos sobre la flora intestinal. Los antibióticos son medicamentos que nos ayudan a combatir infecciones bacterianas, desgraciadamente al consumirlos también destruimos nuestra flora intestinal beneficiosa y necesaria para mantener un cuerpo sano, por lo que es muy importante que no se abuse del uso indiscriminado de los mismos ya que no da tiempo a la flora intestinal a que se equilibre de forma adecuada. Estos deben ser empleados con cautela. Además, es importante recalcar que al tomarlos de forma constante aumenta el riesgo de que las bacterias se hagan más resistentes a ellos.

Prebióticos y probióticos se encargan de mantener y restaurar la función normal del intestino. Nos ayudan a hacer más fuerte la barrera gastrointestinal y contribuyen a mantener el equilibrio de la flora. En definitiva, son fundamentales para una salud óptima.

PREBIÓTICOS
Son sustancias que favorecen el crecimiento de las bacterias beneficiosas que pueblan el intestino. En definitiva, son “los alimentos de los probióticos”.
Los más conocidos son la inulina, la oligofructosa, la lactulosa y los oligosacáridos.
Los prebióticos los podemos incluir naturalmente en nuestra dieta si consumimos alcachofas, cereales integrales, espárragos, ajo, cebolla o puerro, y legumbres.

PROBIÓTICOS
Son microorganismos que llegan vivos al intestino y contribuyen al equilibrio y repoblación de la flora intestinal aportando una serie de efectos beneficiosos al organismo. No están de forma permanente allí, por lo que es muy importante ingerirlos con regularidad.
Las especies más conocidas son Lactobacillus y Bifidobacterium.
Podemos encontrar probióticos en suplementos específicos. Es importante su número porque una parte de los probióticos que ingerimos se destruye en el estómago y no llegan al colon que es donde realmente actúan.
Además de contribuir al funcionamiento intestinal los probióticos aportan otros importantes beneficios:
» Combaten el Colesterol. Regulan el metabolismo favoreciendo su reducción.
» Nos protegen de Infecciones y Alergias.
» Reducen los efectos adversos relacionados con la toma de antibióticos.
» Previenen y producen mejoría ante diferentes tipos de Diarreas (por rotavirus, por bacterias patógenas, parásitos, diarrea del viajero).
» Ayudan frente a la mala Digestión de determinados alimentos.
» Disminuyen los síntomas de Intolerancia a la Lactosa, un problema ampliamente extendido.
» Participan en la Síntesis de las vitaminas del grupo B.
» Aumentan la biodisponibilidad del Calcio.

Fuente: BlogdeFarmacia

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